Salvatore Basile, actor, productor y asistente de dirección, falleció este lunes 26 de enero de 2026 en la ciudad de Cartagena, lugar que eligió como su hogar y donde deseaba pasar sus últimos días. Nacido en Nápoles, Italia, el 18 de mayo de 1940, fue una figura carismática y multifacética, marcada por el arte, la aventura y un profundo compromiso social.
Su hijo, Gerónimo Basile, compartió en 6AM de Caracol Radio detalles conmovedores sobre los últimos días de su padre y el inmenso legado que deja. Reconocido por su participación en el cine cubano y español, así como por su trabajo en televisión —donde protagonizó la recordada serie Brigada Central—, Salvo Basile fue mucho más que un actor. Para Gerónimo, su padre era “una caja de música”, alguien que sorprendía a diario por la grandeza de su corazón.
Sus últimos días, marcados por la memoria y la gratitud
El deterioro de su salud comenzó de manera grave el 1.º de diciembre, cuando su hermano Alessandro informó a la familia sobre el diagnóstico de un cáncer de páncreas, detectado tras más de seis años de dolores estomacales. La enfermedad avanzó rápidamente y, en apenas mes y medio, apagó su vida.
Gerónimo describió este proceso como “una locura”, tan rápido como inesperado, aunque también expresó alivio porque el sufrimiento de su padre no se prolongó. A pesar del dolor, recordó que sus últimos días estuvieron llenos de momentos “divertidos”, incluso en medio de sus delirios, evocando aventuras que iban desde su huida de casa a los 13 años hasta su llegada definitiva a Cartagena.
Un corazón entregado a la gente y a los niños de Cartagena
La pasión de Salvo Basile no se limitó al cine ni a la escritura. Su verdadero amor era la gente, especialmente los niños más vulnerables de Cartagena. Se desvivía por ayudar a comunidades como San José de los Campanos y Nelson Mandela, donde gestionaba donaciones de alimentos, enseñaba inglés, historia, cine y música, y promovía valores de vida.
Su generosidad era tan grande que, según su hijo, había que mantenerle el dinero “corto”, porque lo regalaba a todo el mundo. En la pasada Navidad, gracias al apoyo de amigos y de su Fundación Corazón Contento, logró entregar 500 regalos a niños de sectores vulnerables.
“Salvo siempre supo que moriría en Cartagena”
Salvo Basile siempre tuvo claro que moriría en Cartagena, la ciudad de la que se enamoró profundamente. Aunque nunca dejó de añorar su Nápoles natal y regresó en varias ocasiones, su decisión fue quedarse en el Caribe.
Murió viendo el mar, escuchándolo y sintiendo la brisa del norte, a las 4:20 de la mañana, con una “casi sonrisa” en el rostro. Su último deseo fue ser enterrado en la Isla del Pirata, con un árbol de mango sembrado entre sus piernas.
Gerónimo confesó incluso sentir envidia de la vida de su padre, llena de historias extraordinarias: desde su estancia en el harén del rey de Ghana durante el rodaje de Cobra Verde, hasta sus relaciones con figuras legendarias como Marlon Brando, Ornella Muti, Robert De Niro, Muhammad Ali y Roman Polanski.
Salvo Basile se va dejando un vacío inmenso, pero también un legado profundo: amor por el cine, por la gente y por su amada Cartagena.

