Circulan por las calles cucuteñas como invisibles a quienes la sociedad les da la espalda al prácticamente descargar toda la responsabilidad sobre la administración municipal para la solución de este problema.
En Colombia, de acuerdo con los datos de un censo del DANE esta población la integran más de 34.000 personas en esa condición, que además lleva sobre sí el problema del consumo de sustancias psicoactivas.
Aunque están en el andén, en el canal, la vía pública, en los parques y en las plazas se convierte en población vulnerable que es instrumentalizada por organizaciones criminales y a la vez marginada por su forma de vivir.

Esta realidad se ha ido extendiendo con el paso de los días a más sectores como el centro cerca de colegios, el Canal Bogotá, el parque Lineal, la Avenida Cero y barrios como La Playa y La Cabrera.
En los recorridos que hicimos periodistas de La Opinión se advirtió el drama en que se encuentra sumergida esta población por efecto directo del microtráfico, delito que tiene como principal caldo de cultivo a quienes viven en la capital nortesantandereana en condición de calle.
Un análisis del Ministerio de Salud, que tuvo como base la información de cuatro censos, precisa que en Colombia la población de habitante de la calle hace parte de un fenómeno complejo que articula las dificultades para el ejercicio de los derechos, el acceso a bienes y servicios, las desigualdades, especialmente la pobreza, la coexistencia de situaciones que afectan la salud, y dinámicas sociales que propician y mantienen las desigualdades y la exclusión, tales como la estigmatización y discriminación.
