La industria floricultora colombiana vivió una temporada intensa y creciente en torno al Día de San Valentín, consolidándose como uno de los principales proveedores globales de flores frescas para esta celebración del amor y la amistad.
Entre mediados de enero y principios de febrero, Colombia exportó aproximadamente 65 000 toneladas de flores frescas, enviadas principalmente al mercado de Estados Unidos, que concentra alrededor del 80 % de la demanda extranjera de flores colombianas. Esta cifra representa una expansión significativa frente a temporadas anteriores y sigue posicionando al país como el segundo mayor exportador mundial de flores, solo detrás de los Países Bajos.

La exportación durante la temporada de San Valentín suele concentrar cerca del 20 % de las ventas anuales del sector, un periodo clave para los productores del país. La mayoría de los tallos despachados son rosas y otras especies populares como claveles, que viajan por vía aérea desde aeropuertos como El Dorado en Bogotá, garantizando que las flores lleguen frescas a los mercados de destino.
Además del volumen, este comercio impulsa la economía nacional y genera empleo para miles de trabajadores en regiones productoras. Aunque los envíos y la demanda siguen fuertes, el sector enfrenta retos económicos como aranceles recién impuestos por algunos países destinos, lo que podría afectar márgenes de ganancia y la competitividad frente a otros proveedores en este tipo de temporadas especiales.
Con el amor “floreciendo” por todo el mundo, la floricultura de Colombia demuestra una vez más su capacidad exportadora y su papel clave en celebrar fechas significativas a través de uno de los regalos más tradicionales: las flores
